Tributo a Mi Barrio Arenas


DUCK UP TREE IN ARENAS

El barrio de gente alegre, deportistas, especialmente peloteros. Mi barrio… recuerdo la cancha llena, jugaban baloncesto y “Vóleibol” compartiendo el mismo espacio por amor a la jugada. ¿Y qué del parque? Desde los más viejos hasta los niños, el parque también lleno, jugábamos hasta que la luz del sol nos abandonaba. Barrio de peloteros buenos… ¿Se acuerdan de Julio Claudio y de los palos que daba? Los Claudios se destacaban con gran poder y los Martínez con tremenda vistilla. ¿Y qué de Vitoro el zurdo y de Rate su hermano, peloteros de gran corazón, terrores de lanzadores? Hablando de peloteros, todos los hijos de Julio Claudio fueron buenos… Mas fue Charro quien llegó más lejos.

Mi barrio, mi querido barrio de Arenas, siempre te llevaré en mi corazón. Me decían “Negrito” los viejos que me conocían; nadie en el barrio era un extraño. Me acuerdo de los cuentos de “Guelo”, de la velocidad de “Ardilla”, de la pedrada del Cano cuando se subía a la loma. ¿Y quién se olvida de Papo el de Guilla? Ancho como un panel y fuerte como búfalo. El “Wendel” dominaba los rebotes; las treintaiuna eran brutales. Panviejo siempre se fajaba y se enfurecía ante las derrotas. Panviejo le tiraba al baloncesto y también al vóleibol, pero la nariz le fue muy grande para jugar pelota.

¿Y qué del Dondo, de Papo el de Silvia que tanto hace que no veo, de los gemelos que yo con facilidad distinguía y del Gilbert, otro de mis grandes amigos? ¿Y qué de Alcides? Como Alcides ninguno, tanto que nos reímos juntos, tantas veces que me acompañaste en el piano. ¡Contigo reí y contigo lloré! ¿Te acuerdas Alcides aquella vez que se me olvidó la letra de una canción e inventé palabras? Yo creía que nadie se había dado cuenta,  pero ahí estaba Chepa y a ella no pude burlar. Wow, ¿y qué de la “liga bengey”? ¡Qué tiempos fueron esos! Chepin se chupaba aquel paño, Pelujilla cogiendo pescozas’ y el Gebo en sus argumentos, era el terror de mi niñez.

¡”Cueva” ya se emborrachó, ahí lo vemos cantando rancheras! La vellonera sigue sonando; manténganse lejos del “Tiqui Tiqui” y del Pocito Dulce que por allá andan las rameras. Como olvidarme de mí mismo pateando la bola de baloncesto como si fuera balompié. Que difícil se me hacía perder esas treintaiuna especialmente con KiKi quien hablaba tanta bobería. ¡A todos los recuerdos con cariño; a todos los considero familia!

Arenas, en desgracias y penas, en alegría y celebración siempre has sido un lugar especial. En Arenas me enamoré de la madre de mis hijos y a la que siempre recordaré con amor y con respeto; mi querida Ileana quien ya se fue al cielo.

Seguiré recordando a mi querido barrio Arenas; su humor incomparable, su alegría, su sencillez y como se unían cuando alguna familia sufría desgracia. Sé que no he hecho justicia pues no los he mencionado a todos, ni he podido describir tu grandeza, mas quiero que todos sepan que los amo y que hoy declaro que Arenas le pertenece a Dios. Arenas, por siempre te llevaré en mi corazón. Por siempre te llevaré en mi alma mi querido barrio de Arenas… y le pido a mi Dios todo poderoso que cada día de mi vida los represente con honor acá en estas tierras extrañas.

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