Hablemos de la Masturbación Primera Parte


Las estadísticas nos muestran que la industria de la pornografía cibernética en los Estados Unidos genera alrededor de 13.3 billones de dólares al año. En el mundo ese número aumenta a 97 billones de dólares. La pornografía infantil; la cual es ilegal, genera alrededor de 3 billones de dólares al año en este bendito país. De acuerdo a “Cristianity Today, Leadership Survey” en el año 2001 37% de los pastores entrevistados confesaron que la pornografía cibernética es algo con lo cual personalmente ellos batallan. En otras palabras, casi cuatro de cada diez pastores que se paran a predicar los domingos, visitan páginas pornográficas. Estos, mis queridos hermanos, son nuestros líderes espirituales. ¡El problema es serio y es real!

 

            Interesante por demás es la realidad de que Dios ha tratado conmigo muy fuertemente sobre el tema de la pureza sexual en estos años en los cuales me encuentro solo. Te escribo estas palabras no como alguien que se acuesta por las noches con una mujer hermosa que me sacia sexualmente, mas como uno divorciado de la intimidad.  Te escribo como uno con el cual Dios ha trabajado brutalmente, exigiendo de mí el darle mis lugares secretos. No siempre he sido exitoso; pero es mi corazón el serlo.

Dios me ha llamado a confiar en Él y a ser transparente. Con mucho respeto te digo que no me importa lo que digas o lo que pienses de mí. Yo quiero la libertad total y quiero disfrutar de una completa y rica relación con mi Cristo. Estos asuntos de inmoralidad sexual afectan directamente nuestra relación con Dios y otros seres queridos. He visto que mi transparencia a abierto puertas para que otros sean liberados y que por lo menos comiencen un dialogo respetuoso sobre estos temas.

            ¿Habrá algún lector hombre que no se haya masturbado? ¿Y qué de las mujeres con sus vibradores? De seguro que yo no puedo clamar semejante titulo. No les hablo pues a los hombres ni a las mujeres del mundo; sin Dios jamás podrán alcanzar la pureza sexual que Dios demanda para nuestras vidas. El mundo no ve nada malo con la masturbación. Nos dicen que es relajante, no le hace daño a nadie, no hay temor de enfermedades asociadas al sexo y para muchos, la masturbación es hasta necesaria. Ellos entonces tienen sus explicaciones científicas y justificaciones morales. Mas, ¿Qué nos dice la palabra? Mi artículo va dirigido al pueblo de Dios.

            El problema que tenemos es que, cristianos o no, nuestro apetito sexual es el mismo. Como hombre, a mí también me agrada la hermosura de la mujer, extraño el sentir las cosas que se sienten con una mujer en intimidad y mis tentaciones y retos no se disminuyen simplemente porque tengo el titulo de Ministro de Dios. Esta realidad nos lleva a otra realidad más profunda y lamentable. Muchos en el Cuerpo de Cristo han torcido la Palabra para acomodar el satisfacer sus deseos sexuales para hacerlo ver como algo aprobado por Dios. Han torcido y confundido a la Iglesia y tenemos muchos hombres y mujeres en cadenas, atrapados en la cárcel de la inmoralidad sexual.

            Por asunto de este artículo, solo voy a tratar el tema de la masturbación. Entonces, ¿Qué dice la Biblia sobre la masturbación? La respuesta es: “Directamente, la Biblia dice absolutamente nada sobre este tema.” Entonces, ¿deberíamos concluir que el masturbarse es aprobado por Dios? Continúa conmigo para la segunda parte y te daré la respuesta.

Continúa…

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