La Fidelidad de Dios


La vida verdaderamente da muchas vueltas. Después de la muerte de Ileana el día 29 de Diciembre del 2005 sentí que el mundo se desbarataba alrededor mío. Muchos corren a las drogas y al alcohol para aliviar el dolor de sus penas. En mi caso, yo salté a una relación que verdaderamente no era de Dios. Cometí uno o quizás el error más grande de mi vida. Increíblemente, la canción favorita mía desde niño era “El Triste” escrita por el autor Roberto Cantoral  e inmortalizada por el Cantante Mejicano José José. Con el tiempo yo pasé a vivir esa canción en mi vida. Fueron cinco largos años de amargura y mucho dolor. Mas hoy yo puedo declarar las palabras del Salmista en el Salmo 30:11 cuando dice:

“Has cambiado mi lamento en baile;
    me quitaste la ropa áspera y me vestiste de alegría.”

 

¡Hoy día soy un hombre feliz! Nada hice por mi propia fuerza, no soy un hombre súper poderoso de increíble fe. Soy un fracasado que falló de mil maneras cuando la aflicción se intensificó en mi vida. No tengo de que exaltarme, pero tengo muchos motivos para exaltar a mi Cristo. El fue fiel cuando yo fui totalmente infiel.

Hoy día Dios me ha devuelto la pasión por el ministerio; hoy día Dios ha mantenido a  mis hijos y puedo echar un vistazo a las maravillas que El va a hacer con ellos y hoy día tengo una mujer que me ama y a la cual amo incontrolablemente.

Esa fue la mujer que debió ser mi esposa después de la muerte de Ileana, pero en mi carnalidad y ceguera espiritual no presté atención y por poco la pierdo. Miro al futuro con mucho anhelo, esperando el día en que nos casaremos. Mi vida no se ha acabado, apenas comienza. Dios me ha regalado una mujer Cristiana, que ama a Dios, que toca piano, que canta, que dirige la alabanza y sirve a los niños en su Iglesia local. Una sierva indescriptible con la cual quiero compartir mi vida. Esta maravillosa mujer es de descendencia India y Afroamericana y tal y como se la pedí a Dios, sabe hablar Español. Seremos una familia de ocho; sus tres niñas, mis dos varones y mi nena nos darán seis hijos… ¡Gloria a Dios! Yo soy absolutamente, nada especial; a Dios sea toda la gloria. ¡Confía en la fidelidad de Dios!

En Agosto de este año me regreso a Carolina del Norte para continuar la obra que Dios comenzó en mi vida. Puedo decir, para mi vergüenza, que dejé Iglesia y ministerios en rebeldía a Dios y por eso pagué un gran precio. Mas Dios ha tornado toda esa aflicción para mi propio bien. Hermanos, Dios es fiel, es bueno y verdadero. No importa por lo que estés pasando, confía en El y verás Su Gloria en esta dimensión de vida.

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