La Falta de Respeto al Espíritu Santo


La persona de Jesús el Cristo es la razón principal por las divisiones en las religiones del mundo. No existe lugar a dudas de que Jesucristo anduvo como hombre en nuestra dimensión de vida hace algunos dos mil años atrás. La forma en la cual reconozcamos el valor de su existencia determina nuestra religión de preferencia. Hay muchas religiones en el mundo y cada una ofrece su versión de quien es Cristo para ellos. Unos lo reconocen como un profeta, otros como un gran hombre, otros como un maestro, un hijo de Dios, etc.

     Como cristiano, yo he aceptado a Jesús como mi Salvador y como mi Señor. He reconocido su sacrificio en la cruz del Calvario por mí. Le confesé a Jesús mis pecados, me arrepentí por los mismos y por Su sangre soy salvo del infierno que le espera a todos los que le rechacen y mueran teniendo dicho rechazo en su corazón. El Cristianismo no tiene nada que ver con denominación, es una cuestión del corazón. El Cristianismo, como se dice frecuentemente, no es una religión, mas una relación personal con Dios.

     Mas es lamentable decirlo, pero entre las más de dos mil denominaciones que se hacen llamar cristianas aquí en los Estados Unidos, el Espíritu Santo ha venido a ser la razón principal por divisiones entre nosotros. En Juan 14:16-17 Jesús nos dice refiriéndose al Espíritu Santo:

“Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Consolador, para que esté con ustedes para siempre: es decir, el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir porque no lo ve, ni lo conoce; pero ustedes lo conocen, porque permanece con ustedes, y estará en ustedes.”

 

      El Espíritu Santo en nuestras vidas es el resultado directo de las oraciones de Jesús. Jesucristo le rogó al Padre para que el Padre nos diera ayuda a través del Espíritu Santo; hoy día tenemos acceso a Su ayuda y a Su existencia en nosotros gracias a Jesús. Juan 14:26 nos dice:

“Pero el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, los consolará y les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que yo les he dicho.”

 

     Es solo a través del Espíritu Santo que tenemos acceso al conocimiento profundo de las cosas de Dios. Es parte esencial de la obra del Espíritu Santo el recordarnos constantemente la sabiduría sobrenatural de la Palabra en momentos cruciales en nuestras vidas. Sin el Espíritu Santo lo que tenemos es una religión seca, sin poder, la cual es totalmente creada como resultado directo de la vana arrogancia del hombre.

     Queridos hermanos, el Espíritu Santo no tan solo nos enseña, mas también intercede por nosotros de acuerdo a Romanos 8:26. Cuando no tenemos ni fuerzas para orar por nosotros mismos, el Espíritu Santo intercede por nosotros con intercesión perfecta.  El Espíritu Santo nos guía de acuerdo a Mateo 4:1. He aprendido que cuando dirijo mis pasos de acuerdo al Espíritu Santo, aún ante grandes oposiciones, las cosas me salen mucho mejor que cuando me dejo dirigir por los deseos de mi carne o por mi propio intelecto.

     El Espíritu Santo nos da vida de acuerdo a Juan 6:63. Muchas veces nos sentimos cansados y ya listos para rendirnos, mas que bueno es saber que en el Espíritu Santo encontramos el poder de resurrección y vida ante cualquiera que sea la situación. Acordémonos que era el Espíritu Santo el que se paseaba por las aguas mientras Dios el Padre recreaba este mundo. En un momento de total desorden, el Espíritu Santo traía vida, tal y como lo sigue haciendo hoy en innumerables situaciones a través de este mundo.

     El Espíritu Santo también nos llena de acuerdo a Hechos 2:4. ¿Cuántas veces nos hemos sentido vacios y sin propósito para nuestras vidas? Es solo a través del Espíritu de Dios que encontramos esa llenura, esa satisfacción santa que verdaderamente completa nuestras vidas. ¡Al final de cuentas, todo lo demás cansa!

     El Espíritu Santo crea de acuerdo a Job 33:4. ¿Cómo es entonces posible que insistamos en hacer las cosas a nuestras formas? ¿Cómo es entonces posible que sigamos nuestras agotables y aburridas rutinas cada domingo que nos reunimos como Iglesia? La Biblia nos dice en Efesios 4:30

“No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual ustedes fueron sellados para el día de la redención.”

 

    La palabra “Entristezcan” viene de la palabra Griega “Aganakteo”la cual significa, de acuerdo al diccionario Vine’s: “Sentir una violenta irritación”. La idea de que solo le estamos causando tristeza al Espíritu Santo en la connotación que nuestro lenguaje le da a dicha palabra, está lejos de la realidad y de la magnitud del verdadero significado de la misma. Hermanos, cada vez que insistimos en negarle al Espíritu Santo su ayuda, el que nos enseñe, el que nos guíe, el que nos dé vida, el que cree entre nosotros, etc. le causamos una irritación violenta.

     Es tiempo de reconocer que nuestras formas no trabajan, que son limitadas, que sin el Espíritu Santo somos nada; somos fariseos listos para matar a Cristo, a los verdaderos cristianos y a todo lo que delante de Dios sea real. Hermanos, es tiempo de dejar de faltarle el respeto al Espíritu Santo y de dejar que se exprese libremente en nuestros corazones, en nuestras familias, en el medio de nuestras congregaciones, nuestras comunidades, nuestros pueblos, ciudades y naciones. Perdónanos Santo Espíritu, ven y toma tu lugar en nuestras vidas… ¡En el nombre de Jesús!

 

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