¿Estaremos de Seguro en los Últimos Tiempos? Parte 8


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El Sueño de Nabucodonosor

En el libro de Daniel capítulo dos  se desata una historia poderosísima. El capítulo completo se predica a si mismo. En estos cuarenta y nueve versos vemos la historia de las naciones poderosas del mundo desde Babilonia hasta el establecimiento del reinado del Señor Jesucristo.

      En los primeros trece versos de Daniel Capítulo dos vemos que el Rey Nabucodonosor, rey de Babilonia, tuvo un sueño que lo estremeció grandemente. En esos tiempos los hombres más inteligentes del mundo existían en Babilonia. El Rey entonces pidió a los sabios de Babilonia que interpretaran su sueño. Si lo interpretaban recibirían gran recompensa y si no el pago sería la muerte.

          El problema más grande con esta situación es que el Rey Nabucodonosor rehusó a delatar el sueño primero. Esto quiere decir que no tan solo él demanda interpretación, mas también que se le fuera revelado el sueño. Los sabios de Babilonia insistieron que esto era algo imposible, por lo que el rey se enojó mucho y los mandó a matar a todos.

                 Entre los que estaban en la lista para ser asesinados estaba Daniel, ya que él era considerado entre los sabios de Babilonia. Cuando Ariot, Capitán de la guarda del rey Nabucodonosor, le informó a Daniel lo que sucedía, Daniel pidió tiempo al Rey para poder interpretar su sueño. El rey le concedió a Daniel su pedido e inmediatamente Daniel comenzó a orarle a Dios para que lo ayudara, no tan solo para salvar la vida de los sabios de Babilonia, pero también la suya propia. (Daniel 2:14-18)

               En los versos diecinueve al veintitrés de Daniel capítulo dos, vemos que Daniel oró a Dios y vemos también que Dios le reveló el sueño y la interpretación del mismo. Daniel pasa tiempo dándole gracias a Dios y en el verso veinticuatro de Daniel dos leemos lo siguiente:

24 Después de esto fue Daniel a Arioc, al cual el rey había puesto para matar a los sabios de Babilonia, y le dijo:

—No mates a los sabios de Babilonia; llévame a la presencia del rey, y yo le daré la interpretación.” (RV 1995)

 

                        Cuando Daniel se encontró delante del Rey Nabucodonosor tuvo mucho cuidado de darle toda la gloria a Dios y de especificar que fue Dios mismo el que le reveló el sueño y la interpretación. De aquí en adelante podremos saber la naturaleza del sueño y su interpretación. Daniel 2:31-35

31 »Tú, rey, veías en tu sueño una gran imagen. Esta imagen era muy grande y su gloria, muy sublime. Estaba en pie delante de ti y su aspecto era terrible. 32 La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; 33 sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. 34 Estabas mirando, hasta que una piedra se desprendió sin que la cortara mano alguna, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. 35 Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Pero la piedra que hirió a la imagen se hizo un gran monte que llenó toda la tierra.” (RV 1995)

Estatua de Nabucodonosor

                    Desde los versos treinta-y-seis al cuarenta-y-cinco del libro de Daniel Capítulo dos vemos la dramática interpretación de tan espectacular sueño:

36 »Éste es el sueño. También la interpretación de él diremos en presencia del rey. 37 Tú, rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. 38 Dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tus manos, y te ha dado el dominio sobre todo. Tú eres aquella cabeza de oro. 39 Después de ti se levantará otro reino, inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra. 40 Y el cuarto reino será fuerte como el hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, así él lo desmenuzará y lo quebrantará todo.

41 »Lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; pero habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste el hierro mezclado con barro cocido. 42 Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, este reino será en parte fuerte y en parte frágil. 43 Así como viste el hierro mezclado con barro, así se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro. 44 En los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, 45 de la manera que viste que del monte se desprendió una piedra sin que la cortara mano alguna, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.»” (RV 1995)

                  En el verso treinta y ocho vemos que la cabeza de oro es Babilonia; de eso no cabe la menor duda, ya que Daniel mismo idéntica a Babilonia como dicha nación. Babilonia era reconocido por la enorme cantidad de oro que poseían, sus gran sabiduría, la belleza de la ciudad, sus construcciones y sus jardines. ¿Y qué de las otras naciones? ¿Podremos interpretar este sueño de forma tal que lo podamos entender?

Continúa…

 

 

 

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