An Unrecognizable Church Is Coming


Every gathering in God’s name by God’s people that looks the same every time they gather is a reflection of man’s unwillingness to wait on God. It also reflects the choice of men to control his own destiny together with an open refusal to surrender to God’s Spirit.

      I am totally convinced, and I am not the only one saying this, that before the rapture of the church, we will be totally unrecognizable. I believe that what we are doing today and how we are doing this thing we call church is ridiculously far away from what it will be at the top of the church’s glory. Ezekiel 46:9 tells us,

“But when the people of the land come before the Lord on the appointed feast days, whoever enters by way of the north gate to worship shall go out by way of the south gate; and whoever enters by way of the south gate shall go out by way of the north gate. He shall not return by way of the gate through which he came, but shall go out through the opposite gate. (NKJV)

            I believe that the idea of one worship leader Sunday after Sunday and the idea of one person preaching and teaching will very soon be obsolete. The church that is coming is a church where all of God’s gifts will be able to freely flow. This will be a church where we will not know who will lead worship and through whom God will deliver the message of the moment.

      This is not going to be a church without government; to the contrary, God’s government will indeed be restored. God will raise the true Apostles; these men are already here. I want to emphasize that these are men, not women. It is not Biblical for a woman to carry the title of Apostle. These men will walk in great humility and power. Being an Apostle is not defined by the fancy clothing, the size of their building or on how many radio and TV stations your Sunday Shows are broadcasting on. God will surely raise fathers in the ministry.

      The local church is not going to be run by one man, who today we wrongly call “The Pastor”, but by a body of elders. The church will be in order and in that order the Spirit will move freely and powerfully.

      We must understand that Christianity is not about feeling comfortable or about members. Christianity is about growing, about moving up from glory to glory, about being challenged, and about going from revelation to revelation.

      Denominations are mayor obstacles in this process of growing as they all claim to have the Gospel Truth. Denominations of any kind are the result of the rebelliousness and arrogance of men. In no other denomination can we see such arrogance and rebelliousness more than in the Pentecostal denomination, which is the most divided.

      Wherever God’s glory is, change is to be expected. How can we expect our people in our congregations to change when we ourselves offer the same order of service Sunday after Sunday? We must create an atmosphere of change.

      We need to preach salvation, we need to preach sanctification, we need to preach the baptism of the Holy Spirit and we need to make clear that there is never a stop to the growing process of knowing God.

      Beloved, in the things of God, we will never arrive to the understanding of the totality of the knowledge and understanding of God. It is ok to go for the doctorate degree if you want, but that little title can’t be a substitute for a consecrated life of prayer and intimacy with God. Get ready, for an unrecognizable church is coming.

 

 

 

Negligencia Espiritual


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Verdaderamente que ser un hombre de Dios en estos tiempos de tanta frialdad espiritual es extremadamente difícil. Vemos a la juventud consumida con aparatos electrónicos, celulares con acceso al internet, IPOTS, IPATS y otros.

      La oración ha pasado a ser un ejercicio espiritual de muy poca importancia. Queremos hacerlo todo primero y orar si hay tiempo, en lugar de orar y simplemente seguir las instrucciones de Dios.

      Hoy día se visualiza la Biblia como un libro viejo en donde aparecen historias que, por lo general, no son aplicables a los tiempos modernos.

      La negligencia espiritual en nuestros países es enfermiza. La gente se levanta por las mañanas a trabajar o a ir la escuela sin tan siquiera ofrecerle un pensamiento o una expresión de agradecimiento a Dios.

      El Capitalismo Americano nos ha enseñado a mantenernos ocupados, siempre trabajando. Al llegar a la casa todo el mundo está cansado y no hay calidad de tiempo para ofrecerle a la familia. Mas la desgracia más grande es que no hay calidad de tiempo para ofrecerle a Dios. Las familias pasan horas interminables viendo televisión, en los teléfonos celulares y aparatos electrónicos, cada uno por su lado.

      Llega el Sábado y en lugar de usar el tiempo libre para pasar más tiempo con Dios; la televisión viene a ser su desayuno y una ves más no le ofrecen tan siquiera un pensamiento o una expresión de agradecimiento a Dios.

      La idolatría se está comiendo los corazones del pueblo de Dios y estamos cometiendo las misma fornicaciones y adulterios espirituales que vemos a Israel cometer en las páginas de la Biblia.

      La consecuencia de la idolatría de Israel fue el convertirse en esclavos de su propia idolatría. En Ezequiel 23:9 Dios, refiriéndose al reino del norte de Israel, nos dice:

“Por lo cual la entregué en manos de sus amantes, en manos de los hijos de los asirios, de quienes se había enamorado.” (Reina-Valera 1995)

 

      Vemos en el mismo capítulo que Judá cometió los mismos adulterios con Babilonia y las consecuencias fueron las misma; Babilonia tomó control de Judá.

      Los gigantes en nuestras vidas vienen a crear duda en el poder de Dios. Los ídolos viene a ofrecerse como los nuevos dioses. La negligencia espiritual debilita nuestros músculos espirituales haciendo posible la intimidación de los gigantes y la infección de nuestros espíritus con la idolatría.

      Dios tiene ya reservado un remanente. Sin duda que la Iglesia será victoriosa. Mas muchas serán las fatalidades de las congregaciones de Domingos.

      Nuestra Cristiandad no es probada en nuestras membrecías, denominaciones o en quien reconocemos como nuestra cobertura; mas en quien es dueño de nuestros lugares secretos.

      Démosle la espalda a esta vagancia espiritual que nos consume. Abre la Biblia, léela, estúdiala, alaba a Dios, ora y hazlo parte céntrica de tu vida. Pídele a Dios, presenta tus quejas delante de Él, desahógate, llora, gózate y clama delante del Padre.

      Dedica tu corazón a la santificación y recibe el bautismo precioso del fuego de Cristo. Mas no te detengas ahí, nunca creas que haz adquirido toda la verdad; no permitas que semejante arrogancia te consuma. Dios es interminable en sus misterios; sigue buscándolo, sigue amándolo y sigue creciendo en el conocimiento del que te ama como nadie nunca te amará.