Negligencia Espiritual


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Verdaderamente que ser un hombre de Dios en estos tiempos de tanta frialdad espiritual es extremadamente difícil. Vemos a la juventud consumida con aparatos electrónicos, celulares con acceso al internet, IPOTS, IPATS y otros.

      La oración ha pasado a ser un ejercicio espiritual de muy poca importancia. Queremos hacerlo todo primero y orar si hay tiempo, en lugar de orar y simplemente seguir las instrucciones de Dios.

      Hoy día se visualiza la Biblia como un libro viejo en donde aparecen historias que, por lo general, no son aplicables a los tiempos modernos.

      La negligencia espiritual en nuestros países es enfermiza. La gente se levanta por las mañanas a trabajar o a ir la escuela sin tan siquiera ofrecerle un pensamiento o una expresión de agradecimiento a Dios.

      El Capitalismo Americano nos ha enseñado a mantenernos ocupados, siempre trabajando. Al llegar a la casa todo el mundo está cansado y no hay calidad de tiempo para ofrecerle a la familia. Mas la desgracia más grande es que no hay calidad de tiempo para ofrecerle a Dios. Las familias pasan horas interminables viendo televisión, en los teléfonos celulares y aparatos electrónicos, cada uno por su lado.

      Llega el Sábado y en lugar de usar el tiempo libre para pasar más tiempo con Dios; la televisión viene a ser su desayuno y una ves más no le ofrecen tan siquiera un pensamiento o una expresión de agradecimiento a Dios.

      La idolatría se está comiendo los corazones del pueblo de Dios y estamos cometiendo las misma fornicaciones y adulterios espirituales que vemos a Israel cometer en las páginas de la Biblia.

      La consecuencia de la idolatría de Israel fue el convertirse en esclavos de su propia idolatría. En Ezequiel 23:9 Dios, refiriéndose al reino del norte de Israel, nos dice:

“Por lo cual la entregué en manos de sus amantes, en manos de los hijos de los asirios, de quienes se había enamorado.” (Reina-Valera 1995)

 

      Vemos en el mismo capítulo que Judá cometió los mismos adulterios con Babilonia y las consecuencias fueron las misma; Babilonia tomó control de Judá.

      Los gigantes en nuestras vidas vienen a crear duda en el poder de Dios. Los ídolos viene a ofrecerse como los nuevos dioses. La negligencia espiritual debilita nuestros músculos espirituales haciendo posible la intimidación de los gigantes y la infección de nuestros espíritus con la idolatría.

      Dios tiene ya reservado un remanente. Sin duda que la Iglesia será victoriosa. Mas muchas serán las fatalidades de las congregaciones de Domingos.

      Nuestra Cristiandad no es probada en nuestras membrecías, denominaciones o en quien reconocemos como nuestra cobertura; mas en quien es dueño de nuestros lugares secretos.

      Démosle la espalda a esta vagancia espiritual que nos consume. Abre la Biblia, léela, estúdiala, alaba a Dios, ora y hazlo parte céntrica de tu vida. Pídele a Dios, presenta tus quejas delante de Él, desahógate, llora, gózate y clama delante del Padre.

      Dedica tu corazón a la santificación y recibe el bautismo precioso del fuego de Cristo. Mas no te detengas ahí, nunca creas que haz adquirido toda la verdad; no permitas que semejante arrogancia te consuma. Dios es interminable en sus misterios; sigue buscándolo, sigue amándolo y sigue creciendo en el conocimiento del que te ama como nadie nunca te amará.

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