Un Vistazo a Nuestra Historia Como Pueblo de Dios Parte 5


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15 Él les preguntó:

—Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

16 Respondiendo Simón Pedro, dijo:

—Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

17 Entonces le respondió Jesús:

—Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no la dominarán. Mateo 16:15-18 (Reina Valera 1995)

 

Esta es la promesa de la llegada de la formación de esta preciosa, compleja y poderosa institución llamada la Iglesia. La Iglesia nace de la revelación acertada que responde a la pregunta de Cristo, ¿quién decís que soy yo?

      La revelación de Pedro que se le fue dada por el Padre, es la fundación de la Iglesia; una simple revelación, “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” La Iglesia reconoce a Jesús no solo como un personaje histórico, no tan solo como un profeta, no tan solo como un hombre bueno, mas como el Ungido e Hijo del Dios viviente.

      El Hades puede atacar, puede ofrecer resistencia, venir en contra de la voluntad de Dios, burlarse de nosotros, perseguirnos, oprimirnos y tratar de confundirnos. Mas déjame enfatizar que la Iglesia es poderosa, ya que las puertas mismas del Hades, la cuna de todo mal, de toda fuerza demoniaca, no puede dominarla.

      Más adelante en Hechos 1:4-5 los discípulos cuentan lo que Jesús les dijo con referencia al Espíritu Santo; Jesús le pide a los discípulos que esperen por la promesa del Padre,

Y estando juntos, les ordenó:

—No salgáis de Jerusalén, sino esperad la promesa del Padre, la cual oísteis de mí, porque Juan ciertamente bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. (Reina Valera 1995)

      Dios ha llamado a la Iglesia a afectar a el mundo entero. La Iglesia es la fuente de bendición, la Iglesia conoce a el que es la esperanza del mundo. Somos nosotros los que poseemos el mensaje de vida. Mas, sin el Espíritu Santo estamos jugando religión; sin el Espíritu Santo no hay crecimiento verdadero; sin el Espíritu Santo no saldremos nunca de nuestra Jerusalén.

      El libro de Hechos es fundamental en el relato de la historia de la Iglesia. En Hechos vemos la Iglesia primitiva, la fundación y el comienzo de la manifestación del Cuerpo de Cristo en el mundo. En Hechos 2:1-13 vemos la realización de la promesa del Padre,

Cuando llegó el día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos. De repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablaran.

Vivían entonces en Jerusalén judíos piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Al oír este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Estaban atónitos y admirados, diciendo:

—Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, los oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto y Asia, 10 Frigia y Panfilia, Egipto y las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, 11 cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

12 Estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros:

—¿Qué quiere decir esto?

13 Pero otros, burlándose, decían:

—Están borrachos. Hechos 2:1-12 (Reina Velera 1995)

 

      Aquí podemos hacer unos puntos importantísimos:

  1. Antes del regalo del Bautismo del Espíritu Santo había absoluta unidad. (Verso 1) El gran Emperador Constantino es citado diciendo: “División en la Iglesia es peor que la guerra.” A través de este recorrido por los paisajes de la historia de la Iglesia, veremos que el enemigo ha hecho un buen trabajo en mantenernos divididos. La división de la Iglesia es tan marcada y lleva tanto tiempo afectándonos, que se ha aceptado como algo normal o de poca importancia. Mas, la unidad de la Iglesia no es una recomendación, es un obligación.

  2. Todos fueron llenos del Espíritu Santo. (Verso 4) La unidad es lo que facilita el Bautismo del Espíritu Santo. La unidad se convierte entonces, en un canal de bendición colectiva. Más adelante en esta serie, profundizaremos en este fenómeno llamado el Bautismo del Espíritu Santo

  3. Pentecostés es el contraste del evento ocurrido en La Torre de Babel. (Versos 7 al 11) En la Torre de Babel vemos el nacimiento de la rebeldía abierta y colectiva del hombre en contra de Dios. Babel es lo que se conoció luego como Babilonia. Babilonia es la madre de toda falsa religión en el mundo. La Torre de Babel no pudo ser terminada. Esto es simbólico de que el diablo nunca se saldrá completamente con la suya. Mas también en evento de la Torre de Babel Dios dividió al mundo en lenguajes. Al principio todos hablábamos la misma lengua, pero ahora Dios envía confusión (Eso es lo que significa babel) y El afecta fatalmente la comunicación y  la habilidad de estos hombre de completar su diabólico plan. En el día de Pentecostés Dios hace lo contrario. Utilizando lenguajes, ahora todos los que hablaban diferentes lenguas poseyeron la habilidad sobrenatural de entenderse los unos a los otros. Esto es símbolo del poder de la unidad de la Iglesia.

  4. El mundo responde de dos formas a la Iglesia:

a. Con curiosidad (Verso 12) Hay quienes tienen curiosidad en cuanto a la Iglesia. Puede que estén lejos de Iglesia, pero ellos reconocen en sus almas que hay algo que les atrae de la misma. Éstos poseen cierto grado de reverencia a las cosas de Dios aunque todavía no se han rendido a El.

b. Con burla (Verso 13) Estos son los que abiertamente odian y se mofan de la Iglesia. Hoy día encontramos ese grupo en casi todo el mundo secular.

      Luego, en Hechos 2:14-41 vemos el primer sermón predicado en la historia de La formación de la Iglesia. El apóstol Pedro explica la historia y enseña sobre lo que acababa de suceder. Ese día Dios añadió a la Iglesia tres mil almas (Hechos 2:41).

      La Iglesia comienza y es marcada con un avivamiento de fuego por Dios. Este fuego es la gloria de Dios manifestada. La gloria que vimos desde Abraham, Isaac, Jacob, José, Los jueces, Moisés, Josué, David, Salomón, los Reyes Justos de Judá, especialmente Josías; luego el Señor Jesús nos da el comienzo del Nuevo Pacto anunciado por los profetas y ahora esa gloria cayó sobre los Apóstoles los cuales se contaban entre los 120 que fueron llenos del Espíritu Santo y manifestado el ministerio efectivo de forma inmediata, al añadirse tres mil almas a la Iglesia en un solo día. ¡Gloria a Dios!

      Para muchos, el conocimiento de la historia de la Iglesia se detiene ahí en Hechos capítulo dos; mas la historia de la Iglesia continúa hasta el día mismo de hoy.

Continúa…

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