El Final de las Denominaciones


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¡La Iglesia es una! La Iglesia Católica no se encuentra en la Biblia, tampoco la Bautista, Metodista, Presbiteriana, Pentecostal o ningún otro invento de hombre. La Iglesia primitiva no tenía nombre, ni tampoco buscaba nombre.

En Antioquía fue el primer lugar en donde fuimos reconocidos como Cristianos. Mas no se hizo en forma de reconocimiento positivo y respetuoso como tal. Por el contrario, se nos dio ese nombre en forma de burla.

La Iglesia de Cristo es real y poderosa, mas nunca fue ni será la voluntad de Dios que sigamos con estas divisiones. De igual manera, tampoco es la voluntad de Dios que nos unamos bajo falsas doctrinas. Recalco que hay unidades que no son de Dios, sino del diablo.

Las Iglesias primitivas eran establecidas por los Apóstoles bajo la simpleza del nombre de las ciudades en donde dichos grupos se reunían. Esos nombres no eran de importancia, eran simplemente puntos de referencia, ya que ellos reconocían el nombre que está por encima de todos los nombres, ese es, por si no lo sabes, el nombre de Jesús (Filipenses 2:9).

En su carta a Romanos, Pablo nos dice, “a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos…” Romanos 1:7 (Reina Valera 1960).

Cuando se refirió a Corintios, Pablo nos dice, “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo…” 1 Corintios 1:2 (RVR 1960)

En Gálatas se refirió “…A las Iglesias de Galacia” (Gàlatas 1:2) En Efesios 1:1 Pablo los llama, “A los santos que están en Éfeso.” En Filipenses, Colosenses y Tesalonicenses, vemos el mismo patrón sin excepción.

La Biblia es nuestra guía, es la verdad absoluta y el único libro con completa autoridad divina. Es nuestro trabajo como Cristianos el seguir esa Palabra con la ayuda de Dios. No es que seamos perfectos, pero buscamos, de corazón, el seguir la Palabra. En Juan 17:20-23 Cristo oró en presencia de sus discípulos y dijo,

20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,

21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. (RVR 1960

La unidad del Cuerpo de Cristo no es una recomendación, es un mandato que arde fuertemente en el corazón de nuestro Señor Jesucristo. Estas palabras fueron dichas por Jesús momentos antes de ser arrestado y luego crucificado. Son palabras con mucho peso profético y emotivo. Estamos llamados a,

  1. Ser perfectos en unidad: Esto solo puede pasar con almas salvas por Jesús y con la sana doctrina por la cuál los Apóstoles dieron sus vidas.
  2. A hacer obvio el hecho de que le pertenecemos a Jesús: El mundo está confuso, muchos saben que algo les falta, pero ellos no saben que. El mundo no sabe quienes son enviados por Dios, en otras Palabra, quienes son los verdaderos Cristianos, debido a la división en el Cuerpo de Cristo.
  3. A enseñarles, comunicarles y demostrarles al mundo la simpleza de la revelación de que Dios nos ama a todos: He escuchado muchas veces que el mundo no tiene tantos problemas con Dios, el problema principal es el dios que, nosotros la Iglesia, le hemos proyectado al mundo.

Concluyo que ninguna denominación cambiará de adentro para afuera. Por el contrario, las denominaciones se están poniendo peores. Escuchamos en estos días que la denominación Presbiteriana más grande de los Estados Unidos, enmendó su constitución para permitirse el casar a los homosexuales. La famosa denominación Pentecostal, “Church of God In Christ”, rechaza abiertamente el ministerio Apostólico y los sustituye por Obispos y rechaza también el ministerio profético. Como éstos hay muchos ejemplos más.

El cambio solo viene mediante la búsqueda de la verdad. Esa verdad solo viene de Cristo. A través de la historia de la Iglesia muchos hombre y denominaciones han divulgado sus versiones de la verdad; pero no me interesan las versiones de la verdad de hombres, me interesa la verdad de Cristo, firmemente establecida en su Palabra. No en doctrinas de hombres, no en prestigiosos seminarios, no porque lo dijo este o este otro doctor, no porque esta denominación clama estar conectada desde los tiempos de Pedro, o con este o este otro avivamiento, mas porque es confirmada en la preciosa Palabra de Dios. Yo veo, en el nombre de Jesús , que el día llegará cuando veremos el final de todas las denominaciones y veremos a Jesús retornar por una novia pura y perfecta en la doctrina del amor.

 

About the Apostles’ Creed


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The original Apostles were not perfect men; however they were the only men that gave us perfect doctrine. It is not clear who wrote the Apostles’ Creed and when exactly the Apostle’s Creed was written; however, it is clear that, from the beginning, 1) Christian doctrine was under attack, 2) There was a need to teach foundational doctrine, and 3) A creed or creed-like statement was written to point out the foundation of the apostolic teachings.

In 1 Corinthians 15:12-14 Paul is dealing with the foundational issue of our faith, “Now if Christ is preached that He has been raised from the dead, how do some among you say that there is no resurrection of the dead? 13 But if there is no resurrection of the dead, then Christ is not risen. 14 And if Christ is not risen, then our preaching is empty and your faith is also empty.” (NKJV) This demonic doctrine of denying Jesus’ resurrection was taught in churches. Can you believe that?

In 1 Corinthians 15:1-7 we see aspects of what could be considered a creed. In verse 3 specifically Paul stated, For I delivered to you first of all that which I also received…” From here all the way to verse 7, these verses indeed have creed-like characteristics.

“…that Christ died for our sins according to the Scriptures, and that He was buried, and that He rose again the third day according to the Scriptures, and that He was seen by Cephas, then by the twelve. After that He was seen by over five hundred brethren at once, of whom the greater part remain to the present, but some have fallen asleep. After that He was seen by James, then by all the apostles.” 1 Corinthians 15:3-7 (NKJV)

 

The Apostles’ Creed

(About 50 years after the completion of the New Testament)

  1. I believe in God the Father, Almighty, Maker of heaven and earth:
  2. And in Jesus Christ, his only begotten Son, our Lord:
  3. Who was conceived by the Holy Ghost, born of the Virgin Mary:
  4. Suffered under Pontius Pilate; was crucified, dead and buried: He descended into hell:
  5. The third day he rose again from the dead:
  6. He ascended into heaven, and sits at the right hand of God the Father Almighty:
  7. From thence he shall come to judge the quick and the dead:
  8. I believe in the Holy Ghost:
  9. I believe in the holy catholic church: the communion of saints:
  10. The forgiveness of sins:

1l. The resurrection of the body:

  1. And the life everlasting. Amen.

I am sure that, for a protestant, everything on this creed looks Biblically sound, however, the mention of the “catholic church” could lead to disagreement. However, the term “Catholic” simply means “Universal”. The first person to use this term was a Bishop by the name of Ignatius of Antioch. Ignatius was a direct disciple of the Apostle John and the third Bishop of Antioch. Ignatius was not referring to a denomination. At that time, one hundred or so years after Christ, there was still one church. It was indeed his desire to keep it that way. Obviously, his letters, the creeds and everything else that have happened through church history were not enough to keep us as one.

We should not be following denominations and doctrines of men; we should be following the truth. I conclude that regardless of who wrote the creed and regardless of all the details we do not know, the creed is Biblically sound; it is indeed a powerful list of our belief as Christians.