The President and Twitter


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I don’t think we have to hold a degree in political science to know that the political environment in our country is toxic. Everything that the other party says is automatically received as wrong by the other party; whether is good or bad it does not matter. It seems like politics is no longer about the business of the people, but about the destruction of characters.

         Our current president, Donald Trump, openly confesses that he is a Christian. Many evangelicals supported him. However, I am increasingly concern with how he is representing us as Christians. Listen, I don’t deny that the liberal press and some in his own party are constantly attacking him in many ways, including personal. However, attacks on presidents come with the job, especially in the last 30 years. We can argue which president was scrutinize more or less, but it comes with the territory and, with social media, I predict that is going to get worst.

         Let me go straight to the point of the purpose for this post. If the president wants to use Twitter to correct bad reporting from the press, I can understand that. If he wants to use Twitter to communicate his agenda and message directly to the American people, I can understand that also. However, is the president exempt from biblical mandates?

         There is absolutely no biblical justification to what the press and Hollywood is doing to our president day in and day out. This “Resist” movement is birthed out of rebellion. Romans 13:1-2 tells us, “Let everyone be subject to the governing authorities, for there is no authority except that which God has established. The authorities that exist have been established by God. Consequently, whoever rebels against the authority is rebelling against what God has instituted, and those who do so will bring judgment on themselves.” (NIV)

         God places those leaders, some as instruments of blessings, others for judgment! We see this pattern as we read through the book of Judges, First and Second Kings. Also, did we see Daniel disrespecting the secular kings he worked for? Did we see Joseph disrespecting Pharaoh? No, these men were faithful to their faith in God and also very respectful to the secular leaders they worked under. We can learn some valuable lessons from these two men. Our mandate, as Christians, even above voting, is to pray for our leaders according to First Timothy 2:1-3.

         On the other hand, there is no biblical justification for our president’s midnight hour personal attacks. First Peter 3:8-10 tells us,

Finally, all of you, be like-minded, be sympathetic, love one another, be compassionate and humble. Do not repay evil with evil or insult with insult. On the contrary, repay evil with blessing, because to this you were called so that you may inherit a blessing. 10 For,

“Whoever would love life and see good days

must keep their tongue from evil

and their lips from deceitful speech. (NIV)

         Just in case you need a second biblical reference, Paul also spoke on this matter by telling Timothy, “Don’t have anything to do with foolish and stupid arguments, because you know they produce quarrels.” 2 Timothy 2:23 (NIV)

         Mr. President, respectfully, let me advise you to focus on the Lord’s direction through prayer and wise council. To focus on protecting our nation, to make sure we have a strong military, to bring down this deficit, to bring down taxes, to deal with our health care issues, our future social security crisis, the war on poverty, the economy, get people back to work by creating a healthy environment for job creation, to reform the welfare system, etc. Let the numbers that count do the talking for you; unemployment rate, deficits, surpluses and the size of our economy. History will judge you on these numbers!

 

La Cultura de la Crítica y los Ataques Personales en la Política y en la Iglesia


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El ambiente político es tóxico. Ya no se discuten ideas ni se ven debates respetuosos. Todo lo que dice el partido contrario se juzga como automáticamente erróneo, aunque sea algo bueno y correcto.        La política se concentra en ataques personales y en sacar a la luz lo más lodo posible para destruir el carácter y la reputación del contrincante. Los intereses del pueblo ya no se mencionan; no son prioridad. La prioridad es la destrucción del contrincante y el mantenimiento del poder y las riquezas que acompañan dicho poder.

         Nuestro actual presidente, Donald Trump, abiertamente confiesa que es cristiano y muchos evangélicos, algunos de gran renombre, lo han apoyado públicamente. Mas aquí tengo que expandir en mi preocupación, ya que esta cultura de la crítica y los ataques personales se ha infiltrado aún, en muchas de nuestras iglesias.

         Entiendo que el Presidente Trump es constantemente atacado por la prensa; mas ésta ha sido la realidad de todos los presidentes, especialmente en los últimos 30 años. No hay nada malo con la crítica constructiva y los debates inteligentes y lógicos; pero lo que vemos hoy día es una constante falta de respeto a nuestros líderes y, en este caso, una constante disminución de la dignidad de dicha oficina a manos del mismo Donald Trump. Sus ataques de medianoche a través del medio social “Twitter” contribuyen grandemente a la propagación de esta cultura de crítica y ataques personales.

         Si el presidente quiere defender sus puntos y su agenda política utilizando a Twitter para corregir malos reportes de la prensa, lo apoyo en dicha causa. Mas estos insultos personales, atacando apariencias físicas de mujeres y hombres, son respuestas infantiles, especialmente para un hombre de Dios. No hay absolutamente nada en la biblia que justifique que un llamado hombre de Dios, responda ha insultos con más insultos. Primera de Pedro 3:8-10 nos dice,

Finalmente, sed todos de un mismo sentir,

compasivos, amándoos fraternalmente,

misericordiosos, amigables;

no devolviendo mal por mal,

ni maldición por maldición,

sino por el contrario, bendiciendo,

sabiendo que fuisteis llamados

para que heredaseis bendición.

10 Porque:

El que quiere amar la vida

Y ver días buenos,

Refrene su lengua de mal,

Y sus labios no hablen engaño;

11 Apártese del mal, y haga el bien;

Busque la paz, y sígala. (RVR 1960)

         En la Iglesia, por otros lado, se siguen levantando grupos que también se han infectado con esta cultura de crítica y ataques personales. Todo lo que escriben constantemente apunta a lo que está malo con este o con aquel, con esto o con aquello. No digo que estamos llamados a ignorar a los falso profetas y maestros y a dejarlos predicar y enseñar en nuestras iglesias. Tenemos que exigir fundamento bíblico en lo que muchos de estos pastores están predicando y, si no es bíblico, rechazar sus enseñanzas. Mas no olvidemos que tenemos una responsabilidad de hacer discípulos, de predicar el evangelio, de ganar almas para Cristo, de hablarle al mundo del amor de Dios, del pecado y de la salvación que solo se encuentra en Cristo Jesús.

         Lo que quiero decir es que nos hemos concentrado tanto en criticar, que nos hemos olvidado del Mensaje y de la encomienda que tenemos como cristianos. En Mateo 24 la Biblia nos describe la cultura de los últimos tiempos y el aumento de los falso profetas. Nada de lo que pasa hoy nos debe tomar por sorpresa. La Biblia nos dice como manejar estos falso profetas, mas también nos dice de evitar contiendas. En Segunda de Timoteo 2:23 el Apóstol Pablo le dice a Timoteo, “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas.” (RVR 1960)

         Le quiero pedir perdón a todos por las muchas veces que yo mismo he caído en cuestiones necias e insensatas. Les quiero pedir perdón porque en lugar de producir fruto de amor, produje fruto de contienda. No ignoro, bajo ninguna circunstancia, las obvias falsa doctrinas y las malas representaciones de Dios y de la Iglesia de Cristo; pero el Cristiano está llamado a amar, aún a sus enemigos. En ese amor es en donde he recibido la convicción de mi fracaso. Quiero amar como Cristo, caminar como Cristo y hablar como Cristo. Obviamente, estoy en este proceso; pero le pido a Dios que por encima de todo, nos enseñe a amarlo a El y a amarnos los unos a los otros; aún a los que nos odian.