Las Tres Rebeliones Celestiales 2


En Génesis 10 Dios establece las naciones del mundo; 70 en total. Estas naciones estaban bajo el dominio de Jehová, pero no de forma directa, Dios delegaría estas naciones a otros dioses. En Deuteronomio 32:7-8 dos dice las Escrituras,

Recuerda los días de antaño,
piensa en los tiempos pasados;
pídele a tu padre que te lo cuente,
a tus ancianos que te lo expliquen:
cuando el Altísimo dio
su herencia a las naciones,
cuando dividió a toda la humanidad
y fijó las fronteras a los pueblos
según el número de los hijos de Dios. 

La Palabra (Hispanoamericana)

La mayoría de las traducciones dicen en el verso 8, “Hijos de Israel”. Esa traducción es incorrecta y no tienen sentido debido a que, #1 En Génesis 10 vemos 70 naciones que no tienen nada que ver con Israel y, #2 Israel no existían como nación todavía; Dios todavía no había, tan siquiera, llamado a Abraham. La traducción correcta es “Hijos de Dios.” Esta es la misma expresión utilizada en Génesis 6 cuando los ángeles caídos tuvieron sexo con las mujeres y produjeron los gigantes. La Torre de Babel en Génesis 11 viene a ser la rebelión de dichas naciones (70 en total), en contra de Dios. El mundo decide desobedecer a Dios y se entrega a otros dioses. Jehová seria traicionado una vez más por su creación celestial y por su creación humana. Toda religión falsa y sociedades secretas tienes su raíz en la Torre de Babel.

Entonces, ¿qué hace Dios? El ya había prometido que no acabaría con el mundo como lo hizo con el diluvio. Mas Dios comenzaría de nuevo; esta vez creando su propio pueblo, el pueblo de Israel. Dios comenzaría dicha nación con un hombre, Abraham en Génesis 12. El Salmo 82 nos ayuda a hacer sentido del punto que estamos tratando de hacer aquí.

Salmo de Asaf.
Dios se alza en la asamblea divina,
entre los dioses imparte justicia.
“¿Hasta cuándo juzgarán injustamente
y serán favorables a los malos? [ Pausa]
Hagan justicia al huérfano y al pobre,
defiendan al humilde y al necesitado,
pongan a salvo al desvalido y al pobre,
¡líbrenlos de las garras del malvado!”.
Pero no entienden, no comprenden,
en medio de la oscuridad deambulan.
¡Que tiemblen los cimientos de la tierra!

Asaf está describiendo la condición el resto del mundo. Dios entonces responde a la oración de Asaf de la siguiente manera:


Y yo dije: “Ustedes son dioses,
hijos del Altísimo son todos,
pero van a morir como humanos,
caerán como un príncipe cualquiera” 

La Palabra (Hispanoamericana)

La Palabra “dioses” aquí es la Palabra Hebrea, “ʾelōhiym”, de donde sacamos la palabra Elohim, que significa Dios o juez. Esto no nos debe extrañar ya que sabemos que en el Nuevo Testamento Satanás es reconocido como el dios de este mundo, “para esos incrédulos cuya mente está de tal manera cegada por el dios de este mundo, que ya no son capaces de distinguir el resplandor del glorioso mensaje evangélico de Cristo, que es imagen de Dios.” 2 de Corintios 4:4 La Palabra (Hispanoamericana) El castigo que le espera a estos dioses es severo; Dios dice que morirán como humanos.

En Deuteronomio 32:9 vemos que Dios establece claramente que su pueblo es Jacob, “Pero la parte del Señor es su pueblo, la porción de su herencia es Jacob.” La Palabra (Hispanoamericana) Jacob, lo que conocemos hoy como la nación de Israel, es su pueblo en medio de todas las naciones. La nación de Israel, así como Satanás, los ángeles caídos, Adán y Eva, los dioses y las naciones de mundo, también traicionó a Jehová (Deuteronomio 32:15-26).  Mas en Deuteronomio 32:27-43 Dios establece claramente que no se olvidará de su pueblo. Moisés termina su canción diciendo, ¡Alégrense, naciones, con su pueblo, porque él vengará la sangre de sus siervos. Dios se vengará de sus enemigos, y purificará su tierra y a su pueblo! Esta palabra “purificará” es la palabra hebrea kāp̱ar: que significa “perdonar; reconciliar.”[1]

Esta es una referencia al evangelio que vendría luego a través de nuestro Señor Jesucristo. La promesa no seria únicamente para los hebreos, mas se extendería aún a las naciones que traicionaron a Dios. Esto conecta perfectamente con el Nuevo Testamento. Jesús levanta a 12 Apóstoles, el mismo numero de las Tribus de Israel. Luego Jesús envía a 70 discípulos. Lucas 10:1-12 nos dice,

Después de estas cosas, el Señor designó a otros setenta a los cuales envió delante de sí de dos en dos a toda ciudad y lugar a donde él había de ir. Y les decía: “A la verdad, la mies es mucha pero los obreros son pocos. Rueguen, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Vayan! He aquí yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa ni alforjas ni calzado; ni saluden a nadie por el camino. “En cualquier casa donde entren, primeramente digan: ‘Paz sea a esta casa’. Si hay allí un hijo de paz, la paz de ustedes reposará sobre él; pero si no, volverá a ustedes. Posen en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que les den porque el obrero es digno de su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les pongan delante. Sanen a los enfermos que haya allí y díganles: ‘El reino de Dios se ha acercado a ustedes’. 10 “Pero en cualquier ciudad donde entren y no los reciban, salgan a sus calles y digan: 11 ‘Aun el polvo de su ciudad que se ha pegado a nuestros pies lo sacudimos contra ustedes. Pero sepan esto: que el reino de Dios se ha acercado’. 12 Les digo que en aquel día será más tolerable para Sodoma que para aquella ciudad. (RVA-2015)

La Gran Comisión ordenada por Cristo nos dice, “…Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado. Y he aquí, yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. Mateo 28:18-20 (RVAA-2015) 

Tal y como Dios utilizó a Israel en el proceso de purificación de la tierra en el Viejo Testamento; hoy Dios utiliza a la iglesia de la misma forma. La diferencia es que, en nuestro caso, nuestras armas no son espadas, sino la predicación del Evangelio. Hermanos, no estamos llamados a cambiar el mundo, el mundo irá de mal en peor; mas estamos llamados a predicar el evangelio y a ser testigos de las maravillas, el amor y el poder redentor de Dios.  


[1] Warren Baker and Eugene E. Carpenter, The Complete Word Study Dictionary: Old Testament(Chattanooga, TN: AMG Publishers, 2003), 521.

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