Ser Una Sola Carne no es Suficiente

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Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo hombre y mujer. Por esta causa el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer; y serán los dos una sola carne. Así que, ya no son más dos sino una sola carne. Marcos 10:6-8 (RVA-2015)

El matrimonio es la institución más antigua en la historia de la humanidad. En estos versos Jesús establece los fundamentos básicos del matrimonio. Por causa del matrimonio el hombre: 1) Dejará a su padre y a su madre. Esto quiere decir que el hombre tiene la obligación de funcionar independientemente de sus padres. 2) Se unirá a su mujer. Esta palabra Unirá es unirse como la pega. Después de Dios no debe haber nada ni nadie más importante para el esposo que la esposa y, no debe haber nadie más importante para la esposa que el esposo.  

Para que un matrimonio sea exitoso estos dos fundamentos tienen que existir. Mientras el matrimonio siga siendo dominado por sus padres o cualquier otra influencia externa, el matrimonio no va a funcionar correctamente. 

Estos versos bíblicos nos presentan, no tan solo con los fundamentos básicos del matrimonio; también nos muestran la razón por la cual el matrimonio es tan difícil. Es importante señalar que el matrimonio no se convierte en uno en el espíritu. Si fuera así, el matrimonio fuese más fácil ya que el espíritu es la parte de nosotros que está dispuesta a cooperar con Dios.[1] También en el espíritu es de donde emana la adoración a Dios[2]. Interesantemente el matrimonio se convierte en uno, en la parte de nosotros que nunca cooperará con Dios, la Carne. Romanos 8:5-7 nos dice,

Porque los que viven conforme a la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque la intención de la carne es muerte, pero la intención del Espíritu es vida y paz. Pues la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios ni tampoco puede. (RVR-2015)

Hermanos, el matrimonio es difícil ya que no se hace uno con lo mejor de nosotros, nuestros espíritus (Si hemos nacido de nuevo). El matrimonio se hace uno en lo peor de nosotros, nuestras carnes. Los frutos de la carne están claramente mencionados en Gálatas 5:19-21,

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. (RVR-1960)

Hermanos, el que una pareja se convierta en una sola carne no es nada especial, Pablo nos dice en Primera de Corintios 6:16-17, “¿O no saben que el que se une con una prostituta es hecho con ella un solo cuerpo? Porque dice: Los dos serán una sola carne. 17 Pero el que se une con el Señor, un solo espíritu es.” Reina Valera Actualizada – 2015) Notemos en esta porción de la Escritura que nuestros espíritus están unidos al Señor. Esa palabra “Une” es la misma palabra que describimos anteriormente como pega. Por eso es por lo que es indispensable que un matrimonio no sea un yugo desigual como nos dice el Apóstol Pablo[3].

Es indispensable que, espiritualmente, el matrimonio le crea, le sirva, le adore y obedezca al mismo Dios. Es a través del espíritu que un matrimonio se sostiene y se mantiene saludable. Mientras más nos acerquemos a Dios, más saludable y maduro será nuestro matrimonio.  La confirmación última de que verdaderamente estamos siguiendo a Dios y de que, verdaderamente estamos siendo discipulados es mediante la aplicación de la Palabra.

Otro elemento que no podemos ignorar en el matrimonio es que, además de ser dos espíritus, también somos dos almas diferentes, lo que complica el asunto. Esto quiere decir que tenemos diferentes formas de pensar, somos diferentes emocionalmente y somos diferencias en la toma de decisiones. 

Lo que deseamos en un matrimonio son almas maduras; almas sometidas al Espíritu de Dios, llenas de gozo, de paz y de sabiduría. Lo que deseamos son almas que no se dejan llevar por emociones irracionales de celos, corajes, ofensas, frustraciones, depresiones, etc. Queremos almas prudentes. Una persona prudente o juiciosa puede experimentar emociones adversas, pero no toma decisiones cuando se siente así; sino que ora y espera en Dios por las respuestas sabias y sanas.

En el matrimonio pueden ser los dos cristianos, pero eso no determina su grado de madurez. Hay muchos matrimonios cristianos, que aman a Dios, mas son unos infelices debido a que, o ignoran, o no le prestan atención o, desconocen la importancia de la madurez de sus almas. David nos dice en el Salmo 23:1-3

El SEÑOR es mi pastor;
nada me faltará.
En prados de tiernos pastos
me hace descansar.
Junto a aguas tranquilas me conduce.
Confortará mi alma (RVA-2015)

La palabra confortará es la Palabra Hebrea šûḇ que significa “Retornar, cambiar o restaurar.”[4] El Apóstol Pablo nos hablaba de la renovación de la mente.[5] Si hemos nacido de nuevo ya hay una parte de nosotros cooperando con Dios; nuestros espíritus. Más tenemos que aprender a disciplinar la carne y a madurar en nuestras almas.

En un matrimonio es indispensable que la esposa y el esposo cuiden de sus almas; ya que en el alma está la forma en que pensamos, la toma de decisiones y las emociones. Estos tres elementos afectarán al matrimonio directamente. Si uno piensa de una forma y el otro de otra; si uno quiere tomar decisiones y el otro no está de acuerdo ahí entran las emociones adversas, las discusiones y los pleitos interminables. En el matrimonio siempre hay problemas; las almas inmaduras no resuelven nada, al contrario, los hacen todo peor. Son entonces las almas maduras las que resuelven problemas y traen soluciones.

Concluimos que tan pronto como hay sexo envuelto entre dos personas, las mismas se convierten en una sola carne; por lo que en el matrimonio ya somos uno… en la carne. No hay un ángel que venga del cielo a forzar a la carne a hacer lo correcto; como establecimos, la carne nunca cooperará voluntariamente con Dios. Pablo nos dice en Primera de Corintios 9:26-27, 

Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. (Reina-Valera 1960)

Si has nacido de nuevo, gloria a Dios, como establecimos anteriormente, dentro de ti existe un espíritu que coopera con Dios y que está dispuesto a seguirlo. El trabajo mi querido hermano y hermana, está en el alma. Ser una sola carne no es suficiente. ¿Quieres tener un matrimonio maduro, lleno de paz, gozo y sabiduría? Entonces es tiempo de prestarle atención al alma. 


[1] Mateo 26:40-43

[2] Juan 4:24

[3] 2 Corintios 6:14

[4] Warren Baker and Eugene E. Carpenter, The Complete Word Study Dictionary: Old Testament(Chattanooga, TN: AMG Publishers, 2003), 1108.

[5] Romanos 12:2

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