La Iglesia

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Quienes Somos, Nuestra Misión y Nuestro Modus Operandi 

(Todos los versos utilizados son de la versión Reina Valera Actualizada – 2015)

Introducción

El hombre ha tenido el mismo problema desde su creación. El problema del hombre ha sido el pecado. La perfección de Edén no fue suficiente para mantener al hombre libre de pecado. Hermanos nuestro lugar de residencia no es suficiente para mantenernos sin pecado. La Ley de Moisés y todos los profetas tampoco pudieron resolver el problema del pecado. Pablo nos dice en Romanos 8:3-4

Porque Dios hizo lo que era imposible para la ley, por cuanto ella era débil por la carne: Habiendo enviado a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne para que la justa exigencia de la ley fuese cumplida en nosotros que no andamos conforme a la carne sino conforme al Espíritu. 

Israel también le falló a Dios y falló en su responsabilidad de alcanzar al mundo para Dios.[1] Mas Dios es un Dios de pacto y El está activamente trabajando para redimir a su pueblo Israel. El no se ha olvidado de Israel, pero gracias a la desobediencia de Israel entramos nosotros los gentiles a la promesa de la salvación.[2]Dicha salvación la recibimos exclusivamente departe de Jesucristo.  En las próximas semanas vamos a mirar a la Iglesia a través del lente Bíblico y también veremos como hemos llegado a estos espectáculos de Domingos. 

El Fundamento de la Iglesia

El tema de la Iglesia, lo que es, su función y su modus operandi no es un tema difícil. Simplemente lean el Nuevo Testamento y luego miren objetivamente donde se justifica lo que se está haciendo hoy en día. No es necesario perderse en la historia de la Iglesia, que si la Iglesia Católica, que si este padre o este otro padre, este o este otro teólogo, este o este otro papa, comprar veinte mil libros, etc. Este es un estudio sencillo; lo que lo complica es que muchos se han adaptado tanto a esta forma de hacer Iglesia que han perdido la sensibilidad de mirar las Escrituras y darse cuenta de que hemos estado erróneos en nuestra idea de lo que es la Iglesia por cientos de años. Hemos adaptado nuestras formas mundanas y queremos que Dios bendiga nuestra versión de la Iglesia en lugar de buscarlo a El y a lo establecido en su Palabra. Nos hemos apartado tanto del modelo bíblico que hemos aceptado lo que experimentamos hoy como una realidad bíblica cuando simplemente no lo es. En Mateo 16:13-19 Jesucristo comienza haciendo una pregunta; 

—¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

14 Ellos dijeron:

—Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o uno de los profetas.

15 Les dijo:

—Pero ustedes, ¿quién dicen que soy yo?

16 Respondió Simón Pedro y dijo:

—¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!

17 Entonces Jesús respondió y le dijo:

—Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Mas yo también te digo que tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 

 (Reina Valera Actualizada – 2015) 

Jesucristo hace la pregunta más importante de todas las preguntas; la respuesta correcta a esta pregunta representa la revelación fundamental de la Iglesia. Las respuestas inmediatas de los discípulos son completamente incorrectas; Jesucristo es descrito como la reencarnación de Juan el Bautista o Elías o Jeremías o algún otro profeta. Hoy día diríamos, Bautista, Pentecostal, Presbiteriano, etc. Esta respuesta es un insulto a Cristo, pero esta ha sido la tendencia del mundo a través de los años. Como si Jesucristo mismo no fuese suficiente, siempre tenemos que unirlo a algo o a alguien. 

Pedro contestó la pregunta correctamente: ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente! La respuesta parece ser sencilla; envuelve dos elementos, Jesucristo es 1) el Ungido y 2) el Hijo del Dios viviente. Sabemos que Dios ha ungido a otros hombres a través de la historia y que también los que hemos nacido de nuevo somos considerados hijos de Dios, pero en este caso estamos hablando del Ungido de todos los ungidos y del Hijo de todos los hijos. Jesucristo es el Señor de señores y el Rey de reyes. La Iglesia verdadera está fundamentada en esta revelación. Esa revelación representa la Roca inmovible. Todo lo demás cambia; todo pasa de moda, de tiempo; todo se pone viejo y eventualmente cesa de ser, pero Jesús es la Roca de nuestra salvación. Todo lo demás que le añadamos a esta pregunta: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? es innecesario he incorrecto.

Continúa…


[1] Isaias 49:6 

[2] Romanos 11:25-32

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