A Los 53 Años: Reflexión Sobre mi Vida


El tiempo pasa; no se detiene. Nuestros días estaban supuestos a ser eternos; el pecado nos dio la muerte. Nuestros días eran largos, cientos de años en esta tierra; mas el aumento del pecado nos siguió robando la vida. En Génesis 6:3 Dios nos dijo, “Entonces el SEÑOR dijo: “No contenderá para siempre mi espíritu con el hombre, por cuanto él es carne, y su vida será de ciento veinte años”. (RVA-2015) Lamentablemente nuestros pecados y rebeldía continuaron perdiendo así más días. En el Salmo 90:10, escrito por Moisés, aprendemos que, “Los días de nuestra vida son setenta años; y en los más robustos, ochenta años. La mayor parte de ellos es duro trabajo y vanidad; pronto pasan, y volamos.” (RVA-2015)

Moisés nos dice que “…La mayor parte de ellos es duro trabajo y vanidad; pronto pasan, y volamos.” La palabra vanidad aquí es la palabra hebrea ʾāwenesta es una palabra de un significado muy complejo; significa “Nada o perdida de tiempo, tristeza, malvado, diabluras. Principalmente significa vacío; la acción de perseguir cosas fútiles o insignificantes.”[1]

Quiere decir que en esta vida nos pasamos la mayoría del tiempo persiguiendo sueños, metas y ambiciones que no tienen nada que ver con Dios; en el proceso estamos dispuestos a hacer diabluras para alcanzar esas metas. Mas, al final de cuentas, encontramos vacíos. Estos vacíos o realizaciones de pérdidas de tiempo, es lo que a su vez causa nuestra tristeza. La formula no es complicada.

Dejamos que la gente nos defina y nos diga lo que somos y lo que estamos llamados a hacer. Mami y papi quieren que seas abogado, mas en tu corazón quieres ser maestro. Mami y papi quieres que seas doctor, pero a ti te gusta la mecánica. En la medida en que nosotros sigamos metas y ambiciones de hombre y no de Dios, será la medida de nuestra tristeza, de nuestra frustración y de nuestra miseria. 

A los 53 años debo reconocer que, aunque soy cantante, no fui llamado a ser un cantante famoso. Me gusta cantarle a Dios, cuando me siento con ganas de cantar. Mas no me imagino pasarme mi vida entreteniendo a seres humanos, viajando, de estado a estado, conciertos aquí y allá, alejado de mi familia, etc. Para serles sinceros, mis mejores interpretaciones han sido secretas, en mi carro o, en mi casa. 

A los 53 años debo reconocer que sí soy pastor, pero no de congregaciones grandes; quizás, tan siquiera de congregaciones pequeñas. Mis mejores enseñanzas ocurren en grupos pequeños y, mejor aún, ministrando uno-a-uno. A los 53 años le he ministrado a mucha gente, pero ¿cuantos me siguen hoy? Casi nadie. ¿Por qué? Porque no son míos, le pertenecen a Dios. Si Dios me los da por un tiempo para ministrarle… gloria a Dios y luego se van y yo los bendigo en sus partidas. No estoy aquí para controlar o manipular a nadie; para ganarme dinero o hacerme famoso; pero estoy disponible para entrar en tu vida, por un tiempo, con un propósito santo.

Manantial del Valle, el ministerio que Dios me ha dado hoy día aquí en Arizona, en un momento dado llegó a tener mas de diez personas en nuestra casa y me mantuvo ocupado ministrándole a matrimonios individualmente; a hombres y a mujeres, individualmente, durante la semana. Todos mejoraros, para la gloria de Dios y testimonio de efectividad de SU poder. Hoy día no tenemos más de tres personas; ninguna vive en Arizona; le ministro individualmente a través de videos los sábados. 

En los ojos naturales soy un fracaso como ministro y, quizás lo soy. Mas a los 53 años estoy disponible y, Dios lo sabe. Trabajo de “Case Manager” a tiempo completo; tengo compañeros de trabajo a los cuales he tenido la oportunidad de minístrale e impactar y, tengo a mi cargo más de 60 clientes con problemas mentales; algunos con problemas de drogas y alcohol, etc. Esa a sido mi vida; ese ha sido mi historia; casi 30 años de carrera en trabajos sociales.

He sido director de ministerio de hombres, líder de alabanza, pastor de jóvenes, director de ministerio de cárceles, he sido fundador de ministerios de artes marciales, campamentos de verano cristianos, supervisor de ministerios para los deambulantes en el estado de la Florida y en Alaska; he trabajo como director de programas con niños separados de sus familias debido a abuso sexual y fisco, he publicado dos libros, he sido pastor de Iglesia y, en fin… en mi vida Dios me ha dado una experiencia muy variada. Para Su gloria lo digo.

¿Por qué entonces permito que sentimientos de fracaso consuman mi alma? Por que lamentablemente también he sido víctima de lo mismo que muchos han sido victima; el tratar de ser y hacer lo que no somos ni estamos llamados a hacer; el tratar de alcanzar metas, cumplir expectativas que no nos perteneces y el permitir que hombres definan nuestro destino. En medio de mi humanidad, de mis errores, de mis horrendos pecados, de mis malas decisiones y de mi imperfección, Dios se ha glorificado y, se sigue glorificando.

Si ha Dios le da gana de llenar mi casa con almas hambrientas por su Palabra; El me ha preparado para alimentarlas. Si solo tengo dos o tres como hoy día… gloria a Dios y, si El me da un descanso de mis labores y no me manda a nadie… ¿me voy a quejar? A los 10 años de vida ¿Quién puede tener una idea de quien es? Podemos hacer la misma pregunta en nuestros años de adolescentes; pero… a los 53 años, creo que debemos estar claros de quienes somos y lo que estamos llamados a hacer. Cristo mismo nos dice,

“Vengan a mí, todos los que están fatigados y cargados, y yo los haré descansar. 29 Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma. 30 Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Mateo 11:28-30 (RVA-2015)

A esta edad ya no complico las cosas; soy quien soy y estoy llamado a hacer lo que estoy llamado a hacer y, la conclusión es que el yugo de nuestras vidas es fácil y, la carga ligera. Si estamos experimentando las palabras de Moisés en el Salmo 90 cuando nos dice referente a nuestros días en este mundo, “…La mayor parte de ellos es duro trabajo y vanidad…”, estamos fuera de la voluntad de Dios, haciendo cosas que no estamos llamados a hacer y tratando de ajustarnos en un molde que no nos pertenece. A los 53 años esta es la reflexión sobre mi vida.


[1] Warren Baker and Eugene E. Carpenter, The Complete Word Study Dictionary: Old Testament(Chattanooga, TN: AMG Publishers, 2003), 26.

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