III. Enseñar Sana Doctrina

Quizás te preguntas, ¿qué tiene que ver la doctrina con la liberación? En algunas denominaciones se evita el entrar en asuntos doctrinales para evitar controversias, divisiones y conflictos. Su objetivo es mantener a todo el mundo contento y evitar argumentos.  Esta mentalidad ha abierto puertas para que muchos vivan de acuerdo con sus opiniones y no de acuerdo con lo establecido por Dios. Si eres uno que cree en estas formas de manejar las doctrinas bíblicas quiero que sepas que el Apóstol Pablo se opone a ti. 

Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Tito 2:1

(RVR1960)

En el resto de este capítulo Pablo nos enseña como vivir; esa es la sana doctrina. El Apóstol Pedro también nos ayuda en el fundamento bíblico de la sana doctrina al decirnos, 

Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. A estos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. I Pedro 4:1-5 (RVR1960)

Hermanos, cuando aprendemos doctrina hay una limpieza que toma lugar en nuestras mentes. En Efesios 5:26 Pablo nos dice, “para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,” (RVR1960) Pablo aquí nos habla de la responsabilidad de esposo de purificar a su propia esposa mediante la Palabra de Dios. La Palabra de Dios nos purifica a todos. 

En Juan 8:31-32 Cristo mismo nos dice, “…Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (RVR1960) Fíjense que una de las evidencias de que somos verdaderamente discípulos de Cristo es que nos mantenemos en su Palabra, no en nuestras opiniones. Todo lo que contradiga la Palabra, no importa de donde venga, no es de Dios. Fíjense también que el conocimiento de la verdad nos hace libres. El aprender sana doctrina es fundamental para nuestra propia liberación. Sin la sana doctrina seremos esclavos de la cultura, de la sociedad, de las tradiciones de hombres, etc. 

¿Por qué es que es esencial aprender sana doctrina? Porque un mal entendimiento de la doctrina de Cristo afectará negativamente nuestras almas. En el alma está la mente, nuestra voluntad y nuestras emociones. Malas doctrinas nos llevarán a desarrollar una forma de pensar contraria a la justicia de Dios. Esto nos llevará a tomar malas decisiones y, como consecuencia de estas malas decisiones, sufriremos emociones adversas y no el gozo y la paz que Dios quiere para nosotros. Es por eso por lo que la gran comisión es hacer discípulos; es enseñarle al pueblo de Dios a como ser libres y no esclavos. La gran comisión es enseñar sana doctrina,

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:18-20 (RVR1960)

Continúa…


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